Con el afán de dar un buen servicio a nuestros visitantes, hemos terminado un programa que muestra de un vistazo los valores necesarios para hacerte tu propia previsión meteorológica.
Todos en algún momento hemos dirigido la vista al cielo y observado las nubes. Las hemos visto oscuras, blancas, finas, densas, otras que producen truenos, rayos, granizo y hasta imaginamos figuras conocidas.
Para un mejor conocimiento de las nubes es necesario recordar que el agua está en constante transformación, pasando por tres procesos importantes: la evaporación, la condensación y la precipitación, los cuales en conjunto se conocen como el ciclo hidrológico. Las nubes son el producto de la condensación del agua cuando -por algún mecanismo- el aire húmedo sube y se enfría. Es importante aclarar que las nubes no están hechas únicamente de vapor de agua como pudiera creerse, sino que además están constituidas por gotitas de agua y/o cristales de hielo que por su tamaño, forma y peso se encuentran suspendidas en el aire.
El tiempo reinante depende mucho del tipo de nubes que se formen en el cielo y, por eso, los meteorólogos se interesan por el estudio de la estructura y evolución de las mismas. Con el fin de facilitar su estudio, los científicos han clasificado a las nubes de distintas formas, por ejemplo por su aspecto y por la altura a la que se encuentran.
Y porqué la nubes son blancas?
Las gotas de agua que forman las nubes son mucho más grandes que las moléculas que dispersa la luz azul. Las nubes dispersan y reflejan todos los colores visibles que llegan a ellas. Por eso es que las nubes son blancas. Si la nube es muy densa, la luz no puede atravesarla totalmente, resultando en bases oscuras.
Aunque las nubes pueden considerarse como entidades individuales, su aspecto, siempre cambiante, puede entenderse como una clara prueba del comportamiento de la atmósfera algún tipo de circulación atmosférica tiende a producir nubes u otros a dispersarías De igual forma, diferentes combinaciones de presión, temperatura u humedad inhiben la formación de nubes. mientras otras pueden producir una espectacular sucesión de tipos o modelos. Las nubes se forman cuando el aire se eleva ose enfría hasta su punto de rocío, momento en el que el vapor de agua se condensa en diminutas gotitas de agua o en cristales de hielo. Estas gotículas son tan pequeñas o ligeras que flotan en el aire sin tener apenas peso suficiente para caer a tierra. Hay dos tipos básicos de nubes: nube estratiforme, que se forma con aire estable que se ve obligado a elevarse suavemente a lo largo de una rampa, y nube de desarrollo vertical, o convectiva, producida si el aire es inestable y las burbujas de aire liviano se elevan espontáneamente mediante corrientes de convección.
Las áreas de nubes en capa más extensas se forman a lo largo de los frentes y en vaguadas o senos de baja presión, donde las corrientes que convergen en las capas inferiores de la atmósfera obligan a elevarse al aire. Los tipos principales conocidos como estratos, nimbostratos, altostratos y cirrostratos de acuerdo con su altura y su espesor son bastante uniformes y suelen producir cielos encapotados. Los nimbostratos (nubes de lluvia) suelen aparecer como una masa gris oscura sin forma aparente, ya que toda su estructura o detalles se esconden tras la lluvia o nieve que cae. El altostrato es más alto y es más delgado, permitiendo que se trasluzca una luz solar bastante pálida, por fin, los cirrostratos, las más altas, están compuestas de cristales de hielo y suelen producir hermosos efectos ópticos, como las columnas y los halos solares. Por contraste, las nubes de desarrollo vertical o convectivas tienen, por regla general, una base muy baja pero un considerable desarrollo vertical una consecuencia visible del hecho de que están formadas por bolsas de aire cálido e inestable que se eleva con bastante rapidez. El tipo más común es el cúmulo, nube blanca con apariencia algodonosa típica del agradable tiempo veraniego, tendente a incrementarse durante el día cuando el sol más calienta, y que desaparece por la noche, cuando cesa la convección por el enfriamiento del suelo. En el mar, los cúmulos tienden a ser menos variables, porque la temperatura superficial del mar permanece estática a lo largo del día. La base de esta nube acostumbra a ser plana indicando el nivel al cual se ha alcanzado la temperatura del punto de rocío, mientras que el techo en forma de "coliflor" muestra el nivel alcanzado por las 'burbujas' ascendentes de aire húmedo y cálido. Las zonas de cielo claro entre las nubes cumuliformes son debidas a corrientes descendentes que surgen como compensación a las ascendencias de las células convectivas.
Con aire más inestable, la cima de las nubes cumuliformes evoluciona hasta que finalmente su techo adopte una apariencia fibrosa, mostrando que sus niveles más altos han alcanzado el nivel de congelación. Esta nube congelada está formada por cristales de hielo y con frecuencia los vientos de niveles superiores la empujan horizontalmente para formar una estructura característica en yunque, la inconfundible "marca registrada" de una nube cumulonimbo madura o una "masa de cúmulos", que preceden a una tormenta.
El vapor de agua no se condensa automáticamente tan pronto como el aire se satura; de hecho, el aire producido en condiciones de laboratorio, perfectamente limpio, puede alcanzar una humedad relativa del 80 por ciento antes de que se empiecen a formar las gotitas de forma espontanea. En la naturaleza esto no sucede: el aire está lleno de finas partículas (aerosoles) que actúan como núcleos y promueven la condensación tan pronto como se ha alcanzado la saturación. Las gotitas así formadas son diminutas incluso en comparación con las más pequeñas de la lluvia: su diámetro medio es de 20 micras (una milésima de milímetro). De forma similar, en una nube, el aire se puede enfriar por debajo de 0ºC sin que las gotitas de agua se transformen en cristales de hielo. La congelación espontánea sólo aparece a -40ºC o menos, pero la presencia de núcleos de hielo asegura que la congelación empiece normalmente a -20ºC; una vez formados unos pocos cristales de hielo, el proceso se acelera rápidamente.
En cuanto a su aspecto, las nubes se clasifican en:
Estratiformes - desarrolladas horizontalmente, de poco espesor vertical y se extienden como un manto uniforme en el cielo, cubriendo una gran área; la lluvia es de carácter leve o contínuo.
Cumuliformes - desarrolladas verticalmente en grandes extensiones; surgen aisladas; por lo general la lluvia es de fuerte intensidad, pero de caracter local. Pueden ser líquidas (constituidas por gotitas de agua), sólidas (constituidas por cristales de hielo) o mixtas (constituidas por gotitas de agua y cristales de hierlo).
Esta nomenclatura está basada en los nombres latinos stratus (allanado o extendido) y cumulos (cúmulo o montón).
Las nubes están
divididas en 4 grandes grupos. Cada grupo depende de la altura a la que se encuentre
la base de las nubes:
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Las nubes se clasifican en diez tipos principales denominados géneros, estos a su vez se subdividen en especies y variedades. Por esta razón se dice que las nubes son como las familias, y cada una de ellas tiene su nombre y apellido.
La descripción y abreviaturas de los diez géneros de nubes son:
Cirrus (Ci): nubes separadas en forma de filamentos blancos y delicados, o de bancos, o de franjas estrechas, blancas del todo o en su mayor parte. Estas nubes tienen un aspecto delicado, sedoso o fibroso y brillantes.
Cirrocumulus (Cc): banco, manto o capa delgada de nubes blancas, sin sombras propias, compuestas de elementos muy pequeños en forma de glóbulos, de ondas, etc., unidos o no, y dispuestos más o menos regularmente; la mayoría de los elementos tienen un diámetro aparente inferior a un grado. Son señales de corrientes en chorro y turbulencia.
Cirrostratus (Cs): velo nuboso transparente, fino y banquecino, de aspecto fibroso (como de cabello) o liso, que cubre total o parcialmente el cielo, dejando pasar la luz del sol y la luna. No precipitan y por lo general producen fenómenos de halo (solar o lunar).
Altostratus (As): manto o capa nubosa grisácea o azulada, de aspecto estriado, fibroso o uniforme, que cubre total o parcialmente el cielo y que presenta partes suficientemente delgadas para dejar ver el sol, al menos vagamente, como a través de un cristal sucio. Está compuesta de gotitas superenfriadas y cristales de hielo; no forman halos; precipitan en forma leve y contínua.
Altocumulus (Ac): banco, o manto o capa de nubes blancas o grises, o a la vez blancas y grises, que tienen, generalmente sombras propias, en forma algodonada, compuestas de losetas, guijarros, rodillos, etc., de aspecto, a veces, parcialmente fibroso o difuso, aglomerados o no. Forman el popular "cielo empedrado".
Stratus (St): nubes muy bajas, originándose desde alturas cercanas al suelo hasta los 800 metros. Se presentan en capas nubosas por generalmente grises, con bases bastante uniformes. Cuando el sol es visible a través de la capa su contorno se distingue con facilidad. El stratus no produce fenómenos de halo, salvo en algunas ocasiones a muy bajas temperaturas. Aparecen con frecuencia en las mañanas sobre zonas montañosas. Las nieblas y neblinas son stratus que se forman sobre el suelo. La precipitación que produce es de tipo llovizna.
Stratocumulus (Sc): banco, manto o capa de nubes grises o blanquecinas, o ambos colores a la vez, que tienen casi siempre partes oscuras, compuestas de losas, rodillos, etc., de aspecto no fibroso (salvo el caso de "virga"), pegados o no. Dentro de esta nube los aviones experimentan cierta turbulencia.
Nimbostratus (Ns): capa nubosa gris, frecuentemente sombría, cuyo aspecto resulta velado por las precipitaciones más o menos continuas de lluvia o de nieve, las cuales, en la mayoría de los casos, llegan al suelo. El espesor de estas capas es en toda su extensión suficiente para ocultar completamente el sol. Produce precipitación intermitente y algunas veces intensa.
Cumulus (Cu): nubes aisladas, generalmente densas y de contornos bien delimitados, que se desarrollan verticalmente en protuberancias, cúpulas o torres, cuya grumosa parte superior se asemeja a menudo a una coliflor o a una palomita de maíz. Las porciones de estas nubes iluminadas por el sol son casi siempre blancas y brillantes; su base, relativamente oscura, es casi siempre horizontal. Son muy frecuentes sobre tierra durante el día y sobre el agua en la noche. Pueden ser de origen orográfico o térmico (convectivas). Presentan precipitaciones en forma de aguaceros.
Cumulonimbus (Cb): nube densa y potente, de considerable dimensión vertical, en forma de montaña o de enormes torres. Una parte de su región superior es generalmente lisa, fibrosa o estriada y casi siempre aplanada, esta parte se extiende frecuentemente en forma de yunque o de vasto penacho. Son las nubes que originan las tormentas, tornados, granisos. La base se encuentra entre 700 y 1.500 m, y los topes (la parte superior de la nube) llegan a 24 y 35 km de altura. Están formadas por gotas de agua, cristales de hielo, gotas superenfriadas, focos de nieve y granizo. La turbulencia en los alrededores de estas nubes es muy fuerte, motivo por el cual los aviones deben evitarlas. Se acostumbra acomodar los distintos géneros de nubes según la altura a la que con mayor frecuencia se desarrollan sus bases. Así, los generos de nubes se distribuyen según la altura de sus bases en: Nubes bajas: cumulus, stratus, stratocumulus, cumulunimbus. Nubes medias: altocumulus, altostratus y nimbostratus. Nubes altas: cirrus, cirrustratus y cirrucumulus. Nubes de desarrollo vertical: cumulunimbus. Se suele clasificar al cumulunimbus como un tipo especial de nube (nubes de desarrollo vertical), pues por sus dimensiones verticales y características físicas muy particulares, se distingue de todas las demás; algunos han dado por llamarle "la madre de las nubes".